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| Chiste #2466 (Profesiones) |
Un abogado salió de cacería al campo y tuvo la suerte de alcanzar un pato con el primer tiro. Por desgracia, el pato cayó en un sembrado protegido por una cerca. Cuando ya estaba encaramado sobre la cerca, vio llegar a un viejo granjero en su tractor.
-¿Qué esta haciendo? ¡Esta es mi tierra!
-Discúlpeme, lo que pasa es que cacé un pato y cayó en su terreno.
-Lo siento, pero no puede llevárselo -le dijo el granjero-.
-Soy uno de los mejores abogados de este país. Le demandaré y me quedaré con toda su tierra si no me deja entrar a recoger mi pato -amenazó el abogado-.
-Aquí en el campo resolvemos las cosas de otra manera. Aplicamos la regla de las tres patadas.
-¿Y qué regla es esa de las tres patadas?
-Verá, yo lo pateo tres veces, usted me patea otras tres veces, yo lo vuelvo a patear, usted me vuelve a patear, y así hasta que alguien se dé por vencido.
El abogado vio que el granjero era viejo y, sabiendo que él estaba en forma, aceptó las reglas.
-Está bien, empecemos -dijo el abogado.
El granjero se bajó del tractor y, sin más, con sus botas con punta metálica le dio una tremenda patada en la rodilla al abogado y, antes de que se doblara, le encajó otra en la entrepierna. Cuando el abogado se retorcía de dolor, le propinó un tremendo patadón en el culo. Al cabo de cinco minutos, el abogado, con mucho esfuerzo, se levantó y dijo:
-Ahora me toca a mí.
-No se moleste -le dije el viejo-. Me doy por vencido. Entre y llévese el pato.
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